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Tres factores para definir la Estrategia de Campaña

“La estrategia es el factor individual más importante en una campaña política”:  Joseph Napolitan

Desde la amplia popularización de los conceptos de la planeación estratégica, pareciera que todos entendemos lo que la estrategia representa para conseguir cualquier meta u objetivo. Particularmente este concepto se manosea a diestra y siniestra en el ámbito de las campañas electorales.

Pero realmente ¿sabemos que es la estrategia?

Para empezar es importante dejar claro que la estrategia de campaña no es el plan de campaña.

Este plan puede ser un documento amplio con un conjunto de vertientes estratégicas, estrategias y tácticas; todas encaminadas al cumplimiento de diferentes objetivos que en conjunto deben llevar a ganar una elección.

Por su parte la estrategia de campaña tiene como objetivo principal la diferenciación. La estrategia simplifica el mensaje central de la campaña y nos permite definirnos y al mismo tiempo definir a los demás.

Esta definición es fundamental, pues solo así podemos romper la idea ciudadana de que todos los políticos son iguales. Es preciso diferenciarnos en forma, fondo, identidad y origen.

Desde luego la estrategia por sí misma no garantiza el triunfo, se requiere equipo para ejecutarla, así como una ejecución ordenada y disciplinada para lograrlo.

El primer paso es construir esa estrategia y aunque se trata de un proceso complejo, al final la estrategia debe ser simple y comprensible para todos los miembros del equipo de campaña.

Para definir la estrategia se deben tomar en cuenta mínimamente los siguientes tres factores:

1.- Mantener presente en todo momento que las elecciones son siempre sobre cambio.

La estrategia debe incorporarlo en la campaña aunque no necesariamente en el slogan.

2.- También debe asimilar el clima social.

Por lo que es imprescindible hacer investigación social para definir la estrategia. Comprender el clima social en el que hoy predominan la ira, la indignación, el sentimiento de injusticia, la insatisfacción y la incertidumbre.

3.- Convertir el mensaje central en una historia.

Una vez condensada la estrategia, es preciso disponer de herramientas para contarla con una narrativa clara. Una que define a favor de qué estamos y contra qué luchamos. Es importante recordar que la narrativa no es una anécdota. Es la historia del candidato con eje en el mensaje central de la campaña y de ahí se derivan todas las piezas comunicacionales ya sean digitales, impresas, audiovisuales o del tipo que sean necesarias.

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