Esta es quizá la razón más importante por la que un candidato y su equipo necesitan de asesoría y consultoría profesional.
Ser popular, carismático, guapo, inteligente, suertudo y todos los demás atributos que un candidato pueda estar convencido de ser, muchas veces no son suficiente para ganar una elección.
Los retos que hoy representan los procesos electorales requieren más que eso. La fragmentación de los canales de comunicación para llegar a las audiencias, la convivencia de varias generaciones con muy diversas características, la enorme lista de temas específicos que se convierten en banderas políticas, son apenas un atisbo de lo complicado que es construir y comunicar con eficiencia una propuesta de campaña ganadora.
Si no se conoce al electorado, si no se le segmenta adecuadamente, si no se identifican los canales de comunicación para llegar a ellos es muy probable que muy poco de lo que una campaña comunique sea pertinente y relevante para los electores. La popularidad y una foto donde el candidato luzca como actor de cine, no van a ser suficientes si no se conecta con la audiencia.
Ese es el camino para ganar una elección. La conexión.
Conectar para comunicar.
Comunicar para persuadir.
Persuadir para hacer votar.
Que te voten para ganar


